martes, 12 de marzo de 2013

Ilumíname

Mi amiga Ana, mi bff como yo la llamo, me ha dado una idea genial. Se trata de crear un espacio en el blog en el que cuelgue las fotografías que voy haciendo (cuando me da la vena artística) y escriba aquello que me retransmita, eso que es capaz de transmitirme un espacio cuadrado/rectangular lleno muchas veces, de cosas que no podemos imaginar. 

Pues bien, hoy inauguro esta sección con una fotografía que hice en Salamanca. Confesaré,  por absurdo que parezca, que  me encanta fotografiar farolas. Las farolas son mi invento preferido. 

Son, como los  amigos,  se encienden cuando las necesitas. 

Cuando caminas a oscuras por la ciudad te acompañan, para mí son las estrellas de la ciudad, porque con tanta polución pocas estrellas se ven en la ciudad. Lo cierto es que me hubiera gustado ser farolera. Es una profesión sacrificada y que no conocí porque apenas llego a los 20, pero me llama la atención la figura de un individuo que cada mañana se ocupara de apagar luces y encenderlas cada noche. Sería algo así como tener un súperpoder. 
Apagado, rgonboz

lunes, 11 de marzo de 2013

Exactamente ahora


Ayer hizo exactamente una semana que no escribo nada. Perdón... también por el retraso. Pero en esta tarde lunera al fin me reencuentro con vosotros. Iba a contaros por qué no he escrito a pesar de que la inspiración se acuesta conmigo día sí y día también pero ayer vi la película de Mary Poppins y he empezado a aplicar su regla en mi vida: "Nunca doy explicaciones". 

Pues bien, el post de hoy viene, indudablemente motivado y dedicado a mi gran amiga Piluca. Mientras todos dormíais hace una semana, ella me mandó varios mensajitos por Whatssapp para explicarme qué sensaciones le habían trasmitido mi última entrada en el blog. Cuando el lunes por la mañana me desperté y vi todo lo que me había escrito no pude sentirme más feliz. El lunes parecía viernes. Por ello ante todo GRACIAS, por todo y por tus frases, y tu inspiración. Jamás hubiera imaginado todo esto cuando te conocí hace tan solo 3 años.
Ella me habló de que a veces nos comemos demasiado la cabeza, vivimos rápido y en ocasiones ni siquiera nuestras acciones están motivadas. Nuestras vidas funcionan como relojes, dan vueltas y, cuando menos te lo esperas... el reloj se para.

"Prométeme que vas a vivir, no a existir, sino a VIVIR" 

"Da igual, prueba otra vez, fracasa otra vez, fracasa mejor"  S. Beckett

"Vive, pero hazlo siempre de forma auténtica"  


Quizás les resulten frases muy "tqm", muy cursis y quinceañeras total, pero que al encontrarlas escritas en mi teléfono y leerlas de camino a la universidad, en ese trayecto del autobús que se me hace tan aburrido, han adquirido para mí un gran significado. Ahora, con permiso de mi Piluca, me gustaría compartirla con vosotros. Cuando ella las escribió me contó la historia que cada una de estas frases entrañaba para ella.  Alguien se las dedicó en un momento oportuno. Y eso fue lo que a mi me transmitieron esas frases, de repente quise guardarlas para poder compartirlas en el momento exacto con quien fuera preciso.  Por ello yo les invito a que le regalen esas frases a su gente, a sus amigos, a su pareja, a su familia, y si me apuran a quién quieran, aunque nada (aparentemente) les una. Porque las cosas funcionan cuando se hacen en el momento exacto, cuando esa persona  pronuncia las palabras mágicas son cuándo estas se vuelven eso, mágicas. Prueben.

Después de este post vomitaré azúcar y me convertiré en piruleta.







domingo, 3 de marzo de 2013

Zapatos rojos


Soy del sur, quizás por eso tengo que perderme por el norte para encontrarme.

Destino: Salamanca.

Ya la nevada que nos sorprendió por el camino anunciaba el frío que íbamos a pasar. He aquí la prueba.

 Somos muchos los que pensamos que cambiando de aires también cambian las ideas. En este caso no sé si Salamanca habrá cambiado mi forma de pensar, lo que sí les aseguró es que mis ideas están cogelás.
   
Lo necesitaba. Necesitaba perderme por lugares y rincones para  ver que hay más mundo que  detrás de mi amada Andalucía. Gente que merece la pena conocer y lugares difíciles de olvidar.

Hace tiempo que creo que cada uno de nosotros tiene un camino. Esto no significa que  todo esté escrito y qué hagas lo qué hagas esté marcado; sino que al nacer, tus padres te ponen al principio del recorrido y  ahí comienzas tu aventura, la vida. Para que os hagáis una idea  yo imagino una gran línea roja en la que pone START y muchos bebés que gatean. Unos más lentos que otros. Y así, estos bebés van avanzando a medida que crecen.  Suelen entretenerse mucho por el camino: se paran a ver las flores, el cielo, y todo lo que va apareciendo en el camino.  

No es una carrera sino un paseo, aunque muchos se dan cuenta de este detalle cuando han llegado al final… del túnel.

Al principio  queremos llevar una gran velocidad, tener ventaja frente a los demás nos hace sentirnos mejores, mas fuertes. Procuramos pararnos poco, y mucho menos si es para ayudar al resto. Cuando al final nos damos cuenta de que la línea de meta está a punto de ser alcanzada, es entonces cuando todos vamos más lentos, aunque sepamos que ya es demasiado tarde. Mientras tanto hay quien se ha entretenido demasiado por el camino o quien simplemente se quedó atascado. Podemos hacer el camino solos o acompañados, para siempre o tan sólo un tramo de éste. Podemos despedirnos y volvernos a encontrar.
Una que se hace mayor porque está a punto de cumplir la veintena y bueno, porque la peluquera le ha dicho que le ha salido una cana, va por el camino algo perdida. Me siento como Doroty Gale en el Mago de Oz. Mi camino también es de baldosas amarillas, pero no tengo zapatos rojos… ya tengo excusa perfecta para comprármelos.

Salamanca ha sido como ir hacia la segunda estrella  a la derecha volando todo recto hasta el amanecer. Un rodeo al camino que todos toman. El respiro de aire que necesitaba. El cambio de pilas que ansiaba mi motor.

Y con esto del cambio, he decidido que ahora en el blog habrá una canción que inicie las entradas.

Antes de leer la entrada activas la canción para que se reproduzca en bajito mientras la lees.

. Me gusta, y sí, se me ha ocurrido a mí solita. 

A POR ELLOS

Hace poco tiempo uno de vosotros, de los lectores, me proponía que escribiera un post del Sevilla FC aprovechando que el día 27 jugaba contra el Atlético de Madrid.  Ya saben que no soy partidaria del pan y circo, pero por ser quien eres, hoy este post va por ti. De esta forma queda saldada la deuda que tengo contigo:  fuiste el primero en someterte a una de mis entrevistas.

El resto perdónenme por no venir a contarles  que Bárcenas sigue siendo más  sinvergüenza  que ayer pero menos que mañana. Pero sí,  antes de comenzar les pediré un minuto de silencio por la muerte de Stéphane Hessel, autor de "¡Indignaos!"  Indignaos porque Montoro insinúa que algunos diputados no pagan impuestos, como si eso no lo supiéramos, !Indignaos!

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7,38,39,40,41,42,43,44,45,46,47,48,49,50,51,52,53,54,55,56,57,58,59,60.

PI. PI.PI

Comienza el partido y ojalá pudiera verlo desde el asiento 69 en la fila 15 de la esquina de Gol Norte. Cuánto echo de menos el ambiente en el campo, los cantos, las risas y el olor a porro. La primera vez que fui me falto poco para vomitar ¡Qué asquito! Luego una se acostumbra  y ahora hasta lo echa de menos. Lo cierto es que los domingos eran menos domingos si había partido. Echo de menos al típico que no te conoce de nada pero que al marcar un gol te abraza y a la mujer mayor que le grita al árbitro como le grita a su nieto para que suba a comer. Ese era nuestro pan de cada domingo.

Bueno en lugar de eso he cogido un buen sitio en mi sofá junto al calentador. Tan sólo sintonizo Telecinco porque eres tú, sino juro que escucharía la radio. Hace tiempo que no disfruto de un partido y jamás antes había escrito nada al respecto... pero la intención es lo que cuenta ¿No?

El Sevilla FC se enfrenta esta noche al Atlético de Madrid en su estadio, El Estadio Ramón Sanchéz Pizjuan. Se trata del partido de vuelta de la semifinal de la copa del Rey. El resultado del partido no es favorable, pero torres más altas cayeron... o no. 

El partido empieza regulá. Gol de Diego Costa y la moral del Sevilla se hunde. Bueno se hunde todo lo que se podía hundir porque no es que el sevilla haya salido reluciente en la primera parte.  A pesar de eso sí el campo está lleno, petao, que es como nos gusta llamarlo a nosotros. Al menos hay algo que no ha cambiado y es ese sentimiento, rojiblanco, que nos caracteriza. Y no, no todos los rojiblancos somos BIRIS, de los que me reservaré la opinión por estar en horario infantil. 

Seamos sinceros, el partido no tuvo buena pinta. La mezcla explosiva : "A la calle Medel  y el segundo entrenador del Sevilla, amarilla para Rackitich, gol en el minuto de descuento y roja directa a Kondogbia" no podía salir bien. No era un plato digno de Arguiñano. Vimos un Sevilla presionado, nervioso porque había bastante en juego. La semifinal se le fue de las manos, o mejor dicho de los pies, puesto que el empate venía en el minuto de descuento. Para cuando el Sevilla quiso despertar ya era demasiado tarde, aunque de los errores se aprende ¿no?
Más vale tarde que nunca pensamos muchos de los que veíamos el partido, soñando con un gol más, con un paso a la final que nos hiciera sentir de nuevo que estamos vivos. 

Me resulta inútil echarle la culpa al entrenador. Al fin y al cabo al menos ha mejorado la situación que hace meses veníamos viviendo. La despedida de Míchel sólo fue una pérdida para mi madre que aún sigue pensando que es el entrenador/ex-futbolista más guapo de la liga española. Difiero en eso con ella, como en casi todo. 

Ah y si no lo digo, reviento: lamentable Diego Costa. 

Echo de menos al Sevilla que me hacía rugir en Nervión. Un Sevilla que a pesar de atragantarse con leones era capaz de ofrecer fútbol, buen fútbol. Ese Sevilla en el que el juego de la pelota primaba sobre el gol, aunque este último siempre fuese el principal objetivo. Un Sevilla que me hacía volver con buen sabor de boca tras el partido a pesar de haberme comido 2 paquetes de pipas yo sola. 

Ahora nos toca estar ahí de nuevo, no hay copa pero siempre nos quedarán los chupitos. Viene el Celta y la liga aún no ha acabado. 

Por eso no me queda más que pedirte que te unas a mí con el grito de " A POR ELLOS". 

El fútbol es sólo un juego para muchos, una forma de compartir con la gente un sentimiento y una ilusión para otros. Es la escusa perfecta para olvidar que detrás del domingo viene el lunes y con ello la rutina. Y es por qué no, una forma de vivir. 





martes, 26 de febrero de 2013

"La música nunca va a acabar"

Llevaba esperando aquel concierto como agua de Mayo. Como esperaba en aquella película Hachiko a Richard Gere a la salida de la estación de tren. Era bonito imaginar historias cada noche, dicen que uno sueña con lo último que ha pensado antes de dormir, y quizás esa era la razón por la que cada noche soñaba con él. Sin embargo, en nada se parecerían esas historias con lo que ocurrió de verdad. 

16 años recién cumplidos. 16 primaveras.

Él. Él y su grupo de música. Él y su color de ojos, indescriptible, como su personalidad, como su forma de vestir, como su forma de sonreír. Guitarrista. Sin vergüenza. Romántico empedernido y bohemio fuera de época. Él. 

Le descubrió una tarde de verano a través de Youtube.  Un enlace que te lleva a otro y, entonces, se produce, "algo se acciona", era él, eran ellos. Tocaban un estilo poco común, raro para alguien que llevaba escuchando música clásica desde la cuna. Sus primeros dientes eran menos dolorosos con Vivaldi de fondo, sus primeros pasos alcanzaban gran velocidad con la ayuda de Ludwig van  Beethoven.  Ahora, él y su música eran el epicentro de un corazón que alcanzaba sus máximas pulsaciones en cada uno de sus conciertos. Madrid, Sevilla, Barcelona, Valencia... no importaba el destino, allí estaría. Aquel vacío que antaño había quedado en su alma se rellenaba con cada una de sus canciones. Contaba exactamente con 313 canciones en su mp3, melodías que tras una noche de desenfreno y  pasión  ahora sólo provocaban lágrimas. 

El mundo era la música, era su música. 

Aquel concierto jamás lo olvidaría. En la última actuación él la subió al escenario, le dedicó la canción y la cantó junto a ella, a ella.  Sus ojos brillaban más que las estrellas de la Vía Láctea una noche de verano. Tras la canción bajaron juntos las escaleras. Cada peldaño un beso, cada beso una caricia que llevaba a la  lujuria, al cariño, al roce de dos cuerpos que apenas se conocían y que se deseaban. Dos cuerpos en pura efervescencia. Un frenesí que condujo a la locura. Una noche en la que las horas se convirtieron en segundos   y en la que la Luna le rogaba al Sol su retraso. 


Esas 313 melodías ahora eran el sabor de sus besos, el tacto de su piel. Lloraba. Aquella sucesión de notas y acordes se clavaba como puñales, a diestro y siniestro, y  su corazón se deshacía en pedazos como se deshilacha una bobina de lana en manos de un viejo gato juguetón. 

Aquello de los amores imposibles y las noches de arrechucho estaban bien... bien escritas en los libros. 

No lo volvería a ver y lo sabía, mas su recuerdo sí que permanecería y, aunque ella no lo supiera, le acompañaría toda la vida. 

Fue entonces cuándo despertó. 

"No hay nostalgia peor, que añorar lo que nunca jamás sucedió"  Joaquín Sabina. 

Menos mal que...  "La música nunca se va a acabar"  Daniel Aragón. 

viernes, 22 de febrero de 2013

Limón y Sal

Ayer, mientras recogía mi casa mi cabeza ideaba un post de indignación para el blog. Y fíjense cómo es mi cerebro, que por la noche, cuando me iba a sentar a escribir, las ideas volaron cuál Peter Pan hacia Nunca Jamás.  No fui capaz de poner en pie nada de lo que me había llevado toda la mañana pensando. 

Esta noche, como las del resto de la semana, cuando he ido a sentarme a escribir en el blog tampoco me ha salido nada. Cierto es, que tengo una libreta roja en la que voy anotando lo que se me ocurre/veo/me pasa para después contar. Me acompaña siempre y así la inspiración nunca se me escapa. Pero es cierto, que esta semana, la había perdido de vista ( a la libreta digo, la inspiración ni siquiera se encuentra dentro de mis contactos de Whatssapp). 

Eric Ryan 
Quizás es que mi mente no está dónde esta mi cuerpo (esta frase la anoté en la  libreta hace semanas, pero hasta hoy no he conseguido encuadrarla como quería). Y ahora bien, cuándo tú mente y tú cuerpo no funcionan juntos ¿Qué hacer? ¿Cómo cazarlos? 

En un mundo en el que las 24 horas del día me parecen pocas, y en las que apenas tengo tiempo de ordenar mi cuarto, imagínense si me pusiera a ordenar mi cuerpo y mi mente. Menudo lío. En comparación al dueño de ZARA un día de rebajas en su tienda le tocó la lotería.  Pero es tan necesario... No somos conscientes de que la vida es aquello que transcurre mientras... (en mi caso, mientras elijo que ponerme o  corro detrás de los autobuses), pero es la pura verdad, y eso que no creo en lo universal. Las 24 horas las dividimos como divide mi madre la tortilla entre mis hermanos y yo para que no nos peleemos. Dormimos 8 horas (si es que las dormimos), trabajamos otras 8, empleamos alrededor de 3 horas en desayunar, almorzar, merendar y cenar ( si es que hacemos todas esas comidas) y tan sólo dejamos 5 horas para hacer lo que realmente nos gusta ( si es eso lo que realmente hacemos). 

¿Y ahora qué? ¿Se acabó? 

¿Dónde quedan las horas que se pasaban volando cuando jugabas? ¿Y las qué se te pasaban leyendo? ¿Y las horas de la noche que pasabas bailando? 

Quizás viva de ilusiones. Quizás no he despertado de mi mundo "tqm". Pero hoy te propongo empezar de nuevo. invertir las horas marcadas y dedicar el tiempo a lo que de verdad importa, a lo que te importa. 
Hoy, como en mi libro favorito, me he cortado el pelo y me he puesto la mejor de mis sonrisas. Hoy tengo ganas de abandonar la moto sin frenos a la que me había subido en los últimos meses. Hoy me voy a la estación de tren. Mi mente ha ordenado las prioridades, pero a la locura le prohibí que se marchara. Mi cuerpo... bueno mi cuerpo tiene prohibido comer patatas fritas hasta volver a caber en el 36. 

Bromas a parte, ahora puedo decir que te necesito, que me necesito. Y lo primero que va en mi lista es cuidarme y mimarme, porque una, ante todo debe quererse así misma, aceptándose tal y cómo es.

 Pues, si no te quieres tú ¿Quién te va a querer? 

La falta de autoestima no sólo viene impuesta por la sociedad que te marca unos patrones de vida. Esto no es una enfermedad,   ya que una misma puede escoger esa máscara, ese escudo, y así no dar a conocer  aquello que todos están deseando ver. No. Hoy no hay lamentos. Hoy no hay errores ni vueltas atrás.  Tú no eres una pobrecita. Lo sabes. Lo saben.  Y te diría, citando al refranero español, que hoy soy de las "cogería al toro por los cuernos" pero no me apetece una charlita de Toni Cantó. 



Es el momento de sentirse viva, como nunca antes. Porque  la vida son dos días, échales Limón y Sal. 

lunes, 18 de febrero de 2013

¿Cine? Español


“El cine español es infinitamente mejor que los que se cagan en él” José Luis Cuerda

Lorenzo Caprile y Dior se repartieron la noche. Eran las 19:30 y, mientras los sevillanos terminaban de discutir porque sus procesiones no habían salido a la calle, empezaban a desfilar las primeras estrellas por la alfombra roja. 

Pudimos ver a una Maribel Verdú, nominada como mejor actriz por Blancanives,  optando por un conjunto blanco y negro, acorde con su película, y  a una Inma Cuesta vestida con un vestido palabra de honor. Preciosa iba Macarena García, de rojo pasión y con una pulsera dorada que acababa en reloj cómo único complemento. Maravillosa. Vimos a una Nieves Álvarez (modelo y presentadora de Solo Moda) que parecía haber quedado atrapada en el laberinto de Alicia en el País de las maravillas. Su traje, hacía juego con las cartas que sirven a la reina en aquella película Disney.  También parece ser que a Manuela Velasco se le olvidó hacerse la manicura… ¡Qué poco glamour!

Pero seamos realistas lo que más nos impactó a todos fue ver a Mario Casas con el torso cubierto.

A eso de las 22:00h, las estrellas, y algunos que otros estrellados,  estaban ya acomodados en sus respectivos asientos del Centro de Congresos del Príncipe Felipe de Madrid. Una Eva Hache elegante, que portaba un vestido blanco y negro con una larga cola y cuellos altos, daría comienzo a una gran noche, a la noche del Cine Español. 

Fue una noche en la que hasta los sobres estuvieron presentes de la mano de aquel actor de los Hombres de Paco y aquella actriz protagonista de la Señora. Se ve que ni por esas Antena 3 y TVE se ponen de acuerdo. Los del “momentazo”, como ellos mismos lo calificaron más tarde, fueron Carlos Santos y Adriana Ugarte, entregando el premio a la mejor canción que fue, finalmente para Pablo Berger y Chicuelo por Blancanieves.  Al parecer ambos leyeron uno de los cartones que se ponen en el atril para explicar quien recoge un Goya cuando en la sala no está el ganador y olvidaron que el papel salía del sobre. Los  españoles somos así. Se nos cambia el papel que sale del sobre y ya nos hacemos un lío.

Ya nos figurábamos todos que la noche sería en blanco y negro; y sino que se lo digan J.A. Bayona, que con complejo de Rappel, supo predecir ante los medios lo que pasaría horas más tarde. Aunque él tampoco escapó nada mal. Recibió, entre otros, el premio al mejor director de manos de A. Amenábar.  Premio que dio a María Belón, la auténtica protagonista: “Este Goya es para 230.000 personas”.

“El cine español necesita películas grandes, medianas y pequeñas”.  JA Bayona

Una gala en la que nos acordamos del resto de europeos y latinoamericanos, que también se llevaron premios.

Lo que sí encandiló a todos y cada uno de los españoles fue el monólogo recitado por una de las grandes, Concha Velasco. Merecida estatuilla que al fin cayó en sus manos. Acompañada además de un pequeño musical con sus canciones. Miguel Ángel Muñoz, gran cantante donde los haya ¿No?
Merecido, por supuesto, el Goya como mejor actor protagonista,  para José Sacristán. Grande del cine. Grande de la cultura. A sus 75 años jamás había recibido un Goya pese a su larga trayectoria  y este, ha sido su momento.


"Hay que pelear muchísimo para hacer películas tan libres, valientes y amenazadas" José Sacristán







Fue una gala reivindicativa. Dentro y fuera. Desde el principio y hasta el final. Una gala en la que pudimos ver a muchos con pegatinas en sus trajes, con tijeras para abrir los sobres en los que estaba el nombre de los ganador y con discursos que reivindicaban lo que miles de españoles piensan. Y es que en el cine, no todo son efectos especiales, el cine es un reflejo de la sociedad.  Hubo muchas maneras de decir las cosas. Hubo, quién prefirió el dolor para mostrar su rabia contra las medidas del Gobierno, como Candela Peña; quién prefirió el humor y quién simplemente pasó. ¿Es o no el cine un reflejo de la sociedad?

Por supuesto no podemos olvidar el impresionante, maravilloso, fantástico y genial discurso de Enrique González Macho:

"Buenas noches  Sr. Ministro, Vicepresidente de la Comunidad, Secretarios de Estado y demás autoridades que nos acompañan, señoras y señores, compañeras y compañeros: Bienvenidos a la XXVI Edición de los Premios Goya. Vamos a ser lo más breves posible porque lo sencillo y lo directo es lo mejor. Todos vivimos y sufrimos de una forma u otra la crisis en la que estamos, que no sólo afecta a España, sino a la mayoría de los países de nuestro entorno, y el cine no es ninguna excepción. Los momentos en los que estamos nos obligan a replantearnos muchas cosas y, sobre todo, nos hacen ver que el progreso y el bienestar no son una rueda imparable que siempre gira hacia adelante. Como todas las crisis, se vencerá si hay energía, inteligencia, trabajo, profesionalidad y reglas de juego claras.
Queremos ser positivos, porque somos conscientes de que nuestro cine por un lado tiene un tejido industrial frágil en su estructura económica, pero un enorme potencial en talento, creatividad e ilusión. Este potencial no solo se mantiene íntegro, sino que se renueva y aumenta con nuevas incorporaciones día a día. Desde que el cine es cine, se ha hablado de sus crisis permanentes, y de eso en nuestra profesión sabemos mucho. No olvidemos que llevamos años diciendo que “el cine español es un enfermito crónico, pero con salud de hierro”. Es verdad que el año pasado nuestra cuota de mercado fue algo mejor que en el año anterior, pero deberíamos decir que fue algo menos mala porque es totalmente insuficiente y hemos de esforzarnos para alcanzar la cuota que nuestra cinematografía merece.
Todos nuestros pasos  han de venir acompañados de una permanente autocrítica, mirarnos a los ojos en el espejo cada mañana y preguntarnos con sinceridad si lo estamos haciendo bien y sobre todo cómo podemos mejorar. Tenemos que ser plenamente conscientes de nuestras responsabilidades cuando  hacemos cine, porque nuestra obra es una parte esencial de la marca España y de la imagen de nuestro país en el extranjero.
La semana que viene, la película Chico y Rita de Fernando Trueba y Javier Mariscal y el compositor Alberto Iglesias estarán presentes en Hollywood aspirando al mayor y más codiciado galardón del cine mundial, y es muy bueno que una vez más, como casi todos los años, nuestros profesionales del cine estén presentes en Hollywood, con lo difícil que es. Y no sólo allí, sino también en los mejores certámenes que se celebran en el mundo y en muchas ocasiones ganando para España los más prestigiosos galardones. Ese reconocimiento para nuestros profesionales debería servir para conquistar a ese público minoritario que de forma visceral, que no racional, trata con indiferencia y en algunos casos con hostilidad nuestro trabajo. Puede ser que tengamos parte de culpa, pero desde luego, no toda.
Y ese espejo, queridos compañeros, es nuestro público. La razón esencial por la que hacemos cine. Para contarles historias que les interesen, les emocionen, que les hagan pensar, llorar, reír, en definitiva, sentir. Y ese público lo tenemos en la calle, en las salas de cine, en su casa a través de los ordenadores y dispositivos móviles, ese público al que nunca olvidamos, aunque algunos opinen que no es cierto.
Este año ha sido un año de grandes cambios para nuestro país. La industria del cine los ha seguido de cerca como un sector de la sociedad al que los vaivenes de todo tipo afectan profundamente. Estamos ante una etapa nueva en la que se nos plantean nuevos caminos y, aunque bien es cierto que el camino se hace al andar, es necesario saber cómo se ha de transitar y sobre todo adónde se quiere llegar. Es necesario que conozcamos cuál es el camino para que lo recorramos todos juntos, como única fórmula para avanzar y llegar a metas más ambiciosas. Los cambios  nos van a afectar profundamente: cambios legislativos ya anunciados por el Sr. Ministro de Educación Cultura y Deportes y por el Secretario de Estado de Cultura,  cambios tecnológicos que afectan no solamente a los modelos tradicionales, sino también a los nuevos, cambios en las relaciones con las televisiones, tanto públicas como privadas. Muchos cambios. Cambios que si se realizan con la prudencia y la visión apropiadas, seguro que serán positivos. Pero somos conscientes de que los cambios siempre provocan inquietudes si no están perfectamente definidos y han de ser viables y tener como objetivo mejorar y enriquecer los modelos anteriores.
La industria cinematográfica no se puede permitir un salto en el vacío. Todos conocemos la complejidad de nuestro trabajo, tan difícil como,  inestable y cualquier giro imprudente puede llevarnos a una catástrofe. Por ello hacemos un llamamiento a la prudencia, a la lógica y a la potenciación de lo bueno ya existente sin abandonar en absoluto las nuevas vías emergentes que probablemente marquen gran parte de nuestro futuro.
Todos somos internautas, Internet es un espacio que compartimos y como todo aquello que se comparte, debe estar regido por un respeto mutuo y con unas normas de convivencia en las que estén claros los derechos y las obligaciones, regido por el respeto y la responsabilidad. Pero la realidad, por el momento y probablemente por un espacio de tiempo demasiado largo, es que Internet no forma parte de la actividad económica del cine. No dudamos que formará parte esencial de nuestro futuro, pero ese futuro todavía no ha llegado. Hoy por hoy, prácticamente la totalidad de la economía del cine, esos recursos que hacen posible la producción cinematográfica, no proceden de Internet, proceden esencialmente de las salas cinematográficas, de la televisión, del DVD y de otras formas de comercialización. Internet, desgraciadamente, todavía no es alternativa ni sustituto, ni tan si quiera un complemento al enorme esfuerzo económico que supone producir cine. Y no se trata de defender un modelo antiguo o caduco, como malintencionadamente afirman algunos.
Porque todos estamos inmersos en la búsqueda de los nuevos modelos, esencialmente digitales. Por ello, en tanto en cuanto ese futuro llegue, debemos seguir defendiendo aquello que hace posible la obra cinematográfica sin dejar de investigar, invertir y desarrollar las nuevas vías para un futuro más o menos próximo.
Nuestro cine es rico y no se puede etiquetar sin faltar a la verdad, y esa verdad es que, como la sociedad de la que nace y de la que se nutre, nuestra cinematografía es un crisol de miradas. El cine español no es un género, es una amalgama de diferentes tendencias creativas que expresan con mayor o menor fortuna el reflejo de nuestra sociedad. Es para esa sociedad para la que hacemos las películas y queremos estar cada día más  próximos a ella.
Dentro de la Academia y del cine español hay lugar para todo tipo de sensibilidades políticas, culturales y sociales. De ello dan prueba las películas que compiten hoy en esta gala y que afortunadamente son todas diversas y diferentes. No sabemos si la Academia puede hacer mucho o poco, sinceramente creemos que hemos trabajado para todos, buscando lo que nos une y obviando lo que nos separa, y el resultado será siempre la unión de múltiples iniciativas individuales, en la búsqueda del necesario acuerdo. No sabemos si lo hemos conseguido y no somos nosotros quienes debemos juzgarlo, pero desde luego nuestra Academia es ante todo y sobre todo un colectivo integrador de toda la industria y de todas las opciones culturales y artísticas.
Estamos convencidos de que esa es la forma correcta de enfocar el futuro. Vuestro apoyo debemos renovarlo día a día, minuto a minuto, porque los cheques en blanco no existen y es bueno que así sea. Trabajaremos siempre bajo la dirección de la Junta Directiva, compuesta por los 28 miembros elegidos por vosotros y que de una forma muy generosa nos otorgan su tiempo y su esfuerzo para que esta institución siga siendo lo que es, un ente respetable y respetado, fiel reflejo de lo que es nuestra actividad, nuestro trabajo y nuestra profesión, para que siga creciendo sin olvidar sus raíces.
Igualmente, manifestamos nuestro agradecimiento a los trabajadores de la Academia, personalizando en José Garasino como máximo responsable de la dirección de esta institución. El año pasado en la ceremonia de los Goya nuestro anterior presidente Álex de la Iglesia, dijo algo muy importante: “trabajemos con honor” y, querido Álex, quisiéramos añadir: “trabajemos con honor y con orgullo”, porque debemos estar orgullosos de lo que hacemos, porque lo hacemos de la mejor forma que se nos permite, que sabemos y que podemos.
Por todo ello, compañeros y compañeras peleemos por un futuro aún más brillante, con honor y con orgullo. Muchas gracias y buenas noches"

Ahora es hora de volver a casa, descansar y pensar un sitio dónde colocar el Goya. En el caso de Bayona  que vaya buscando también unas muletas.
Es hora de reflexionar, porque nosotros no tenemos a Hollywood pero los tenemos a ellos. Y no, no son tan malos. 


 Mejor película: Blancanieves, de Pablo Berger.

 Mejor dirección: J.A. Bayona,  Lo imposible.

Mejor dirección novel: Enrique Gato,  Las aventuras de Tadeo Jones.

 Mejor guión original: Pablo Berger,  Blancanieves.

 Mejor guión adaptado: Gorka Magallón, Ignacio del Moral, Javier Barreira, Jodi Gasull y Neil Landau , Las aventuras de Tadeo Jones.

Mejor música original: Alfonso de Vilallonga,  Blancanieves.

  Mejor canción original: No te puedo encontrar, de Pablo Berger y Juan Gómez, de la película Blancanieves

Mejor interpretación masculina protagonista: José Sacristán,  El muerto y ser feliz.

Mejor interpretación femenina protagonista: Maribel Verdú,  Blancanieves.

Mejor interpretación masculina de reparto: Julián Villagrán,  Grupo 7.

Mejor interpretación femenina de reparto: Candela Peña,  Una pistola en cada mano.

Mejor actor revelación: Joaquín Núñez,  Grupo 7.

Mejor actriz revelación: Macarena García,  Blancanieves.

 Mejor dirección de producción: Sandra Hermida Muñiz,  Lo imposible.

Mejor dirección de fotografía: Kiko de la Rica,  Blancanieves.

Mejor montaje: Bernat Vilaplana y Elena Ruiz,  Lo imposible.

Mejor dirección artística: Alain Bainée, por Blancanieves.

Mejor diseño de vestuario: Paco Delgado, por Blancanieves.

Mejor maquillaje y/o peluquería: Fermín Galán y Sylvie Imbert,  Blancanieves.

Mejor sonido: Marc Orts, Oriol Tarragó y Peter Glossop,  Lo imposible.

Mejores efectos especiales: Félix Bergés y Pau Costa,  Lo imposible.

Mejor película de animación: Las aventuras de Tadeo Jones.

 Mejor película documental: Hijos de las nubes, la última colonia.

 Mejor película iberoamericana:Juan de los muertos, de Alejandro Burgués (Cuba).

Mejor película europea: Intocable, de Eric Toledano y Olivier Nakache.

Mejor cortometraje de ficción español: Aquel no era yo, de Esteban Crespo García.

 Mejor cortometraje de animación español: El vendedor de humo, de Jaime Maestro.

Mejor cortometraje documental español: A story for the Modlins (Una historia para los Modlin), de Sergio Oksman.

Premio Goya 2013 de Honor: Concha Velasco

Porque nosotros, y sólo nosotros hemos sido capaces de coger un cuento... y transformarlo; sin necesidad de sonido ni color, tan sólo usando el Blancanieves.  Capaces de lo imposible... ya lo dice el título... y de mostrar a nuestros pequeños que todos podemos ser aventureros, y de que el mejor trabajo se hace en Grupo 7.  Ahora que esto no caiga en el olvido, que el cine y la cultura sean nuestras armas y que no olviden que nosotros, los ciudadanos,  seguimos aquí. 
Silencio, se rueda.