El avión llegó al principio de la pista y se detuvo.
-Despegue en un minuto- advirtió la voz de una mujer desde el puesto de pilotaje.
El aparato tenía amplias ventanillas, asientos cómodos y pasillos luminosos.
Valentine agarró la mano de Archibald.
-¿Sabes que es la primera vez que cojemos un avión juntos?
-¿Tienes miedo?
-Contigo, nunca
Se inclinó a ella y la besó timidamente, como si fuese la primera vez.
domingo, 19 de febrero de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
sueña
"Dicen que en estos tiempos que nos ha tocado nacer, estan prohibidos los sueños, y yo que sueño hasta despierto me niego a pensar que mi pueblo no tenga deseos ni anhelos... y aunque me llamen loco mis sueños persigo
miércoles, 15 de febrero de 2012
Pongámonos románticas
Apenas son las siete de la tarde, y me encuentro sentada junto a mi brasero y la mesa de camilla, acurrucada en el sofá... escuchando canciones, se me cuelan algunas mas románticas que otras, entonces me doi cuenta de que ha llegado ese momento del día en el que me pongo romántica. Cuando en ocasiones me pongo romántica (en mi caso, ocasiones habituales, sí , soy una enamorada de la vida) me da por pensar y suspirar.
Pienso en el amor, en esa sensación que te produce ver a la persona que te gusta... si hablo de esas mariposas en el estómago, hablo de esos nervios que te entran cuando le ves, esos que no te permiten a penas hablar, esos que haces te derritas tan solo con su mirada y que te sientas bien contigo mismo cuando te sonríe. Suspiro. Pienso en aquellas primeras salidas y citas que tienen dos personas que comienzan a gustarse, de esas vyueltas a casa pensando en la otra persona, en esa sonrisa que se te dibuja y que hace que se te note que te esta empezando a gustar... Suspiro. Pienso en ese primer beso, en esa primera cena formal o en esa presentación a los amigos; pienso en todas aquellas sensaciones que se sienten cuando se lo cuentas a los demás, cuando compartes esa felicidad con aquellos a los que más quieres, cuando ellos, bajo su punto de vista, te dan su opinión a cerca de esa relación. Suspiro.
Pienso en todos esos regalos que se hacen cada día dos personas que se quieren, y no hablo solo de aquellos regalos materiales, hablo de besos, caricias, abrazos... hablo de entregarse el uno al otro, hablo de convertirse en un todo. Suspiro, una y otra vez, vuelvo a suspirar.
Y llegado a este punto no puedo evitar imagianr como sería ese momento en el que a las puertas de un lugar, y vestida de blanco o beig (que más da) del brazo de uno de tus seres queridos celebras que será para siempre. Ahora si que suspiro y vuelvo a suspirar
Pienso en el amor, en esa sensación que te produce ver a la persona que te gusta... si hablo de esas mariposas en el estómago, hablo de esos nervios que te entran cuando le ves, esos que no te permiten a penas hablar, esos que haces te derritas tan solo con su mirada y que te sientas bien contigo mismo cuando te sonríe. Suspiro. Pienso en aquellas primeras salidas y citas que tienen dos personas que comienzan a gustarse, de esas vyueltas a casa pensando en la otra persona, en esa sonrisa que se te dibuja y que hace que se te note que te esta empezando a gustar... Suspiro. Pienso en ese primer beso, en esa primera cena formal o en esa presentación a los amigos; pienso en todas aquellas sensaciones que se sienten cuando se lo cuentas a los demás, cuando compartes esa felicidad con aquellos a los que más quieres, cuando ellos, bajo su punto de vista, te dan su opinión a cerca de esa relación. Suspiro.
Pienso en todos esos regalos que se hacen cada día dos personas que se quieren, y no hablo solo de aquellos regalos materiales, hablo de besos, caricias, abrazos... hablo de entregarse el uno al otro, hablo de convertirse en un todo. Suspiro, una y otra vez, vuelvo a suspirar.
Y llegado a este punto no puedo evitar imagianr como sería ese momento en el que a las puertas de un lugar, y vestida de blanco o beig (que más da) del brazo de uno de tus seres queridos celebras que será para siempre. Ahora si que suspiro y vuelvo a suspirar
sábado, 11 de febrero de 2012
búscame
En ocasiones me limito a esperar, a mirar por la ventana esperando qué aparezcas... pero estoy cansada, cansada de buscarte y no encontrarte, cansada de creer qué tú o tú eres para mí... pero al final,, resulta que no, que quizás por mi falta de valor, quizás porque aún no ha llegado mi hora. No lo sé, pero una vez más estoy harta de esperar, esperar y esperar, porque cuánto mas espero mas tarda... lo sé, pero no lo puedo evitar.
Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo, que hoy nos vamos a poner moraos. Y hablando de ponerse, vete poniendo cómoda, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más.
Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez. El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para sentirse incómodo, ni demasiado grande como para meter mentiras.
Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansados de merodear por vidas ajenas. No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso.
Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez. El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para sentirse incómodo, ni demasiado grande como para meter mentiras.
Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansados de merodear por vidas ajenas. No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso.
El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón. Aunque a oscuras tampoco se vive mal. No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú. Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve a entrar pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican ni los recambios.
Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitarán más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mías lo aguantan todo.
Para a acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofá de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para que los disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión. Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirte a mí. Y lo de dar explicaciones, para el señor Stevenson.
El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar, y que echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma en fachada y estructura.
Dime que tienes toda la vida, y voy pidiendo presupuestos.
Dime que intentaremos toda una vida, e iré encofrando mis nunca más.
Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitarán más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mías lo aguantan todo.
Para a acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofá de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para que los disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión. Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirte a mí. Y lo de dar explicaciones, para el señor Stevenson.
El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar, y que echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma en fachada y estructura.
Dime que tienes toda la vida, y voy pidiendo presupuestos.
Dime que intentaremos toda una vida, e iré encofrando mis nunca más.
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